miércoles, 7 de enero de 2015

No estoy sólo. Capitulo 1 [Seguimiento al prólogo]




(No estoy sólo.)

Seguí caminando por la calle, acomodaba de vez en cuando la mochila sobre mi hombro.
No veía ninguna de esas cosas por aquí cerca, solté un suspiro aliviado, y seguí caminando.

Me preguntaba sí no había nadie vivo, una luz llamó mi atención, apuntaba hacía el suelo sin más, miré al cielo. ¡Santo dios, un helicóptero!

Grite mentalmente, inmediatamente saque la pistola que llevaba conmigo…disparé dos veces al aire, tratando de llamar su atención…pero fue en  vano.

-Maldición…

Maldeci por lo bajo.

- Genial…mí única salvación, tal vez ni vea otro igual en años y la perdí…Tsk, mal gaste dos balas. Joder.

Suspiré resignándome, guarde nuevamente mi pistola y seguí con mi camino.
Hasta que, escuche unos gritos provenir de una de las casas abandonadas, parecía ser gritos de una niña.

Inmediatamente tomé mi arma y patee la puerta de entrada un par de veces, tirándola al suelo.

Loa gritos parecían provenir de la parte superior, coloque la pistola a un lado de mí cuerpo, ya listo para apuntar y disparar.

Subí lentamente las escaleras, pero como estas eran de madera el rechinar de estas al pisarlas me delato por completo.

-…………….!!

Me alarme completamente, cuando un golpe se escucho contra la puerta de la habitación al fondo del pasillo.

Me mantuve en guardia, caminando hacía la puerta de donde había provenido el ruido.

Puse mí mano izquierda sobre la perilla, estaba sudando frió…mí pulso tembló cuando comencé a girar la perilla con lentitud. Pero, algo me detuvo en el proceso…algo estaba trancando el paso.

Asome un poco mí cabeza dentro de la habitación, contra la puerta estaba una de esas cosas…aparentemente muerta, ya seguro abrí la puerta completamente.

- ¿Hay alguien ahí?...

Pregunté con voz segura y autoritaria, pero por dentro estaba que me moría del miedo.

Me quede en silencio unos momentos, podía escuchar a alguien jadear…camine por la habitación lentamente, tratando de averiguar de donde provenía ese ruido.

Mire detrás de los muebles, no había nada.

Hasta que, algo llamo mi atención, un mechón de cabello negro se asomaba por debajo de la cama.

Ladee un poco mí cabeza analizando aquello, lentamente camine hacía uno de los costados de la cama…tirándome en el suelo.

-¿….Hola…?


Levanté un poco las sabanas que cubrían la cama, mostrando a una pequeña niña…no aparentaba más de 12 años, era de cabellos largos y negros, y sus ojos no parecían tener brillo alguno, eran totalmente negros…a tal punto, que daba un poco de miedo.

La pequeña tenía un poco de lágrimas acumuladas en sus ojos, amenazando con salir.

-¿Qu-quién eres?...

Preguntó en voz baja, parecía que su voz estaba por quebrarse.

- ¿Yo?...la pregunta debería ser, ¿Quién eres tú?

La niña se encogió de hombros, haciendo su vista a un lado.

- Yo…no…lo sé…

Una sonrisa ladina se dibujó en sus labios, le extendí mí mano a la menor, invitándola a salir.

-Ven…no temas...

Bien, bien…lo admito no soy tan malo, a veces puedo ayudar y a una niña indefensa más rápido aún.

La menor solo asintió levemente con la cabeza, tomó mí mano y salió de bajo de la cama, se enderezó sentándose frente a  mí.

-Dime, ¿que haces aquí?..¿Y tus padres?... ¿cuantos años tienes?
Bombardee a la menor con mis preguntas, sabía que en estos momentos podría estar muy asustada y confundida, pero tenía que saber más de ella si quería salvarla, si.

-Y-yo…no lo sé…no sé nada.

Bajó la cabeza, apretando sus puños sobre la tela de su vestido.

-Solo…recuerdo que…desperté y…había una de esas cosas gruñéndome y…le pegué con la lámpara.

Me contó todo de forma lenta y pausada.

-Ya veo…entonces no recuerdas nada, ¿no?

Ella simplemente asintió suavemente con la cabeza.

- Entonces…Te puedo poner un nombre?

Ella alzo la mirada, mirando me con una mirada entre alegre y nostálgica a la vez.

-Si…

Musitó aquello, para después sonreír amplia.

-Hunm…veamos…

Me levanté del suelo, caminando por la habitación…sobre la mesa de noche a un lado de la cama, había un cuento infantil.

Este llamó mí atención, caminé hacía este…lo tomé entre mis manos, leyendo la portada.

“Hanna y sus aventuras”.

Inmediatamente supe que este era el indicado.

-Hanna….te llamaras Hanna.

Dije con una sonrisa.

La niña lo único que hizo fue mirarme y sonreír más que amplia.

-¡Vale!....

Exclamó sonriente.

-Entonces, Hanna… ¿te gustaría acompañarme?...conmigo estarás a salvo y acompañada.

Dije con una amplia sonrisa.

Después de ahí Hanna y yo, nos retiramos del lugar, a seguir nuestro camino hacía el laboratorio.